Tienes molinillo: en grano.
Así puedes ajustar la molienda a tu cafetera y moler sólo lo que necesitas para cada preparación. Guarda el resto en su bolsa bien cerrada, alejado de la luz directa, el calor y la humedad.
No tienes molinillo: a tu manera.
Pide el café molido para tu método. Italiana, espresso, filtro y prensa francesa no trabajan igual. Indicar cómo lo preparas es una forma sencilla de empezar con buen pie.
Una pista para cada método.
El espresso suele trabajar con molienda fina. La prensa francesa suele necesitar una más gruesa. La italiana y los filtros tienen sus propios ajustes. No hay un número universal: el molinillo, la cafetera y la receta cambian el resultado.
Lo que manda es tu taza.
Si algo no termina de encajar, cuéntanos qué cafetera usas y cómo lo estás preparando. Hablar de café es mucho más útil que complicarlo con reglas que no entiendes.

