Nosotros también tomábamos «el de siempre».
No venimos a decirte que llevas toda la vida haciéndolo mal. Óscar creció en un bar de familia con café torrefacto. Durante mucho tiempo, aquello era simplemente café. Hasta que otra taza le despertó la curiosidad.
Empecemos por entender la etiqueta.
El café torrefacto se tuesta con azúcar añadido. El café de tueste natural se tuesta sin esa adición. Y cuando una bolsa dice «mezcla», conviene mirar qué proporción de cada uno contiene. Definiciones de la norma de calidad del café ↗
Nuestra elección es el tueste natural: queremos explorar el sabor del café, sus diferencias y su origen. Sin hacerte memorizar un diccionario de cata.
Hay mucho más que «fuerte» o «flojo».
Un café puede recordarte al caramelo, a fruta o a frutos secos. Esas notas describen sensaciones al probarlo; no significan que lleve esos ingredientes añadidos. Tampoco hace falta que tú percibas exactamente lo mismo que otra persona.
Tu taza. Tu criterio.
Solo, con leche, en italiana o en filtro. El mejor comienzo es probar con curiosidad, ajustar a tu gusto y preguntarte algo sencillo: ¿me apetece otro sorbo?
Eso es lo que buscamos con First Coffee. Café real para gente real. Y primeras veces que apetezca repetir.
Encontrar mi forma de empezar